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MODA & TENDENCIAS
Crear con sentido
Susana Arredondo y el valor de la identidad en el diseño de vestuario
Con una trayectoria que la ha llevado desde sus primeros pasos en el oficio hasta escenarios internacionales como New York Fashion Week y espacios de alto impacto como el Festival de Viña del Mar, Susana Arredondo ha construido un camino donde la sensibilidad, la constancia y la identidad se vuelven protagonistas.
Su trabajo no solo se refleja en cada prenda, sino también en la manera en que entiende el diseño: como un lenguaje capaz de transmitir emociones, acompañar procesos y conectar con las personas desde lo más auténtico.
Imágenes entregadas por Susana Arredondo & su equipo.
¿Cómo fueron sus inicios en el diseño de vestuario y qué la llevó a dedicarse a esta disciplina?
“Mis inicios fueron desde un lugar muy genuino y también muy desafiante. Comencé como ayudante en un instituto, aprendiendo desde lo más básico, entendiendo el oficio desde adentro, con mucha observación y perseverancia.
En ese camino, en 1995 tuve mi primera tienda, una experiencia muy importante para mí, pero que no prosperó. Ese momento marcó un quiebre: me alejé del diseño por un tiempo significativo, necesitando tomar distancia y reencontrarme.
Con los años entendí que cuando algo es realmente parte de una, siempre encuentra la forma de volver. Y así fue. Regresé al diseño desde otro lugar, con más madurez, más conciencia y una conexión aún más profunda con lo que significa crear.
Siempre sentí una conexión con el vestuario como una forma de expresión, no solo estética, sino también emocional y simbólica. Con el tiempo entendí que esto no era solo un trabajo, sino un lenguaje a través del cual puedo contar historias, transmitir identidad y acompañar procesos personales.
Mirando hacia atrás, reconozco con mucha gratitud cada etapa, incluso las más difíciles, porque han sido fundamentales para construir lo que soy hoy. En ese proceso también fui parte de ferias de emprendimiento y espacios independientes, que fueron clave para dar a conocer mi trabajo, conectar con personas y entender el valor de construir una marca desde lo cercano y lo real. Esas experiencias fueron fundamentales para fortalecer mi camino y mi visión”.
Imágenes entregadas por Susana Arredondo & su equipo.
Más que vestir: crear desde el vínculo
A lo largo de su carrera, ha vestido a distintos rostros del mundo del espectáculo y la televisión, llevando su trabajo a escenarios de alta visibilidad.
¿Qué significa ver sus diseños en estos espacios y cómo vive ese proceso creativo?
“Como marca, es muy significativo ver nuestras piezas en escenarios visibles, pero más allá de la exposición, lo realmente valioso es el vínculo humano que se genera en cada proceso.
Nada de esto es un trabajo individual. Detrás de cada prenda hay un equipo, manos que construyen, colaboraciones y personas que aportan desde distintos lugares con mucho compromiso y cariño. Eso le da aún más sentido a lo que hacemos.
Cada proceso creativo es único y profundamente colaborativo. No se trata solo de vestir, sino de escuchar, interpretar y traducir en una prenda lo que esa persona quiere comunicar. Cuando eso ocurre de manera honesta, se genera algo muy especial, que trasciende lo visual y se convierte en una experiencia compartida”.
Escenarios internacionales
Su paso por plataformas como Andes Fashion Week, New York Fashion Week y Runway Fashion Design ha marcado hitos importantes en su carrera.
¿Qué aprendizajes destacaría de estas experiencias internacionales?
“Participar en instancias como Andes Fashion Week, New York Fashion Week y Runway Fashion Design ha sido profundamente enriquecedor, tanto en lo profesional como en lo personal. Andes Fashion Week fue una de las primeras plataformas que me abrió camino y representó un salto muy importante en mi carrera, impulsándome hacia lo internacional.
Luego, New York Fashion Week fue una experiencia profundamente significativa, tanto en lo personal como en lo profesional. Me permitió expandir mi mirada, validar mi trabajo en un contexto global y reafirmar con más fuerza mi identidad como diseñadora.
Son experiencias intensas, que implican mucho trabajo previo y donde también se vive una energía muy especial.
En el caso de Runway Fashion Design, presenté una colección desarrollada a partir de materiales en desuso, lo que marcó un punto de inflexión en mi proceso creativo. Fue una experiencia que me llevó a cuestionar profundamente las formas de trabajo y diseño que venía desarrollando, abriendo un camino más consciente en adelante.
Me llevo no solo aprendizajes técnicos o de industria, sino también encuentros con personas, miradas distintas y momentos que marcan. Son espacios que te desafían a crecer, a confiar en tu propuesta y a sostener tu identidad.
También me permitieron reafirmar que lo que hacemos desde lo local tiene un valor enorme cuando está hecho con sentido, dedicación y verdad”.
Imágenes entregadas por Susana Arredondo & su equipo.
El desafío de Viña
Recientemente, su trabajo también estuvo presente en uno de los escenarios más relevantes del país.
¿Cómo se vive, desde el diseño, formar parte del Festival de Viña del Mar?
“Es una experiencia muy intensa y emocionante. El Festival de Viña es un escenario de alta exposición, donde cada detalle importa, y donde el trabajo en equipo se vuelve fundamental.
También fue un desafío importante que me sacó de mi zona de confort, especialmente al trabajar con vestuario masculino. Ese proceso me permitió expandir mi mirada y confirmar que puedo abarcar distintas formas de creación y expresión desde el diseño.
Se vive con responsabilidad, pero también con mucha gratitud. Poder ser parte de ese momento, acompañando a personas en instancias tan significativas, es algo muy especial.
Detrás de cada aparición hay horas de trabajo, coordinación, ajustes y un equipo comprometido. Pero por sobre todo, hay una intención: que la persona se sienta segura, representada y auténtica. Cuando eso se logra, todo cobra sentido”.
Desde su experiencia, comparte también su mirada sobre el escenario actual del diseño en Chile.
“He visto una evolución interesante y necesaria. Hoy existe mayor conciencia en torno a la identidad, la sostenibilidad y el valor del trabajo autoral. También se percibe una apertura a nuevas formas de crear, producir y consumir moda”.
¿Qué desafíos y oportunidades ve hoy en la industria, y cómo imagina el futuro del diseño de vestuario?
“El principal desafío es lograr una mayor valoración del diseño nacional, no solo desde lo estético, sino también desde su proceso, su oficio y su propuesta conceptual. También es importante seguir educando hacia un consumo más consciente.
Por otro lado, veo grandes oportunidades en las nuevas generaciones. Hay una sensibilidad distinta, una conexión con lo sustentable, con lo identitario y con nuevas formas de hacer las cosas. Eso abre caminos muy interesantes y necesarios para el futuro de la industria.
Creo que el diseño de vestuario irá avanzando hacia una mirada cada vez más consciente. La sostenibilidad dejará de ser una opción para transformarse en una base real de trabajo.
La reutilización de materiales, el rescate de oficios y el trabajo artesanal tomarán aún más relevancia. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías abrirán posibilidades interesantes.
Sin embargo, siento que lo humano, lo hecho a mano y lo identitario seguirán teniendo un valor irremplazable. El desafío estará en encontrar un equilibrio entre ambos mundos”.
¿Qué consejo le daría a quienes sueñan con desarrollarse en el mundo del diseño y la moda?
“Que confíen en su proceso y en su voz. Este es un camino que se construye con tiempo, perseverancia y mucha honestidad.
También es importante entender que no se trata de hacerlo solos. El trabajo en equipo, las redes, los encuentros y las personas que van apareciendo en el camino son fundamentales.
Agradecer, aprender y mantenerse abiertos es parte del proceso. Y por sobre todo, no perder el sentido: crear desde un lugar auténtico”.
Desde una mirada honesta y profundamente conectada con lo humano, Susana Arredondo continúa construyendo una propuesta donde el diseño trasciende lo estético para transformarse en identidad, relato y experiencia.
Un camino que refleja no solo evolución profesional, sino también coherencia, sensibilidad y propósito en cada una de sus creaciones.
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